Sintetiza la simbiosis entre el
mundo antiguo y el moderno, de
cómo la adaptación al medio y el
continuo contraste entre ambos
supone una eterna constante.
Cómo el hábitat estamental revela
la auténtica naturaleza humana:
el mandril primario y territorial que
llevamos dentro y en el cual usted,
posiblemente se vea reflejado.
¿Hay algo mas natural que un angelote
meando un código de barras?
La sublime cotidianidad de un símbolo
encriptado salpicando normalidad.
Perversos intereses encierra
el afán de curiosidad que siempre
ha caracterizado al alma humana,
que le ha llevado a las estrellas
y le ha abierto herméticas puertas
en los confines de lo desconocido.
De cómo los negritos del Cola Cao
llegaron a estar hasta los cojones
del "hombre blanco" que no les hacía
contrato y no paraba de explotarlos.
Y de cómo se hicieron autónomos
y crearon su propia empresa...
Angelotes, querubines y serafines
cansados del rígido protocolo celestial,
de tener que estar una eternidad
con los mofletes inflados en divinas
apariciones, ascensiones y otras
transfiguraciones, deciden tomarse
unos momentos de asueto, dando
rienda suelta a su espíritu burlesco.
Esto muestra algo tan simple
como una carrera de números
en un código de barras, como
pueden ustedes apreciar en este
singular y maravilloso dibujo.
No sin estupor, el ser humano se
enfrenta a la disyuntiva de la elección.
La existencia siempre supone decisión,
dentro de un caos de contradicciones
que condiciona su naturaleza misma
y en el cual se halla inmerso.
Otra paradoja de nuestro mundo:
Vive en la era de la comunicación.
Compra, vende, se mantiene informado,
domina su medio y vive interconectado,
en un sistema que le mantiene sometido,
produciendo aislado y confinado.
De cómo los niños perciben
otras realidades circundantes,
cómo el paso del tiempo y
una educación alienante
les hará perder esa conexión
con otros mundos paralelos.
En la era de las comunicaciones la
esencia de la libertad viajará a través
de las redes de cables de fibra óptica,
iluminando códigos y bancos de datos,
anulando el control de la información.
El autor es un ingenuo, disculpen.

Piadosamente encomendados al Dios del mercantilismo,
que se enriqueció por nosotros, invocan con verdadero
fervor en el capital, especulativas oraciones para no ser
arrojados de floridos paraísos financieros.

En la antigua Roma era práctica común,
a las afueras de la ciudad, crucificar algún
esclavo díscolo o prisionero condenado,
permaneciendo allí colgados como ejemplo
hasta que la carne se les pudriera,
sin que nadie pudiese darles sepultura.
El prototipo de muestra civilización:
El hombre que avanza con paso firme, seguro de sí,
evolucionando con audacia y sagacidad en su medio.
Conquistador de un mundo de nuevas oportunidades.
(especie en vias de extinción).
© Francisco Chavida 2016.
Los códigos de la destrucción
están desatados.
Conspiración druídrica en
las entrañas de la máquina.
Los oráculos de la tierra
están desactivados,
los dioses no han despertado.
Códigos de una era mediocre
                     Una visión crítica de nuestro tiempo